lunes, 30 de octubre de 2006

Barrilete Cósmico


El 22 de Junio de 1986 puede haber sido perfectamente el día más feliz en la historia argentina, el día en el cual todo argentino se sintió parte de lo que pasaba en México. Después de todo lo que nos paso en la historia, después lo dividida que estuvo siempre nuestra sociedad. Están los peronistas y radicales, los ricos y pobres, los de River o los de Boca, los de derecha y los de izquierda.

El día en el que Maradona le metió el gol a los ingleses se lo puede denominar el día de unidad nacional, el día en el que todos nos sentimos más orgullos que nunca de ser argentinos. El país ya estaba en democracia y los militares habían pasado, junto con ellos la guerra de Malvinas que tanto nos dolió y tanto odio nos hizo juntar por los ingleses.

En un país en el cual hemos sido terriblemente golpeados a lo largo de la historia. Ese día nos sentimos los mejores del mundo. Primero nos hizo sentir que les robábamos a los que nos habían robado nuestras islas y con ellas la vida de nuestros jóvenes combatientes.

Pero después nos demostró a todos que era el mejor, que éramos los mejores del mundo. El país se juntó en un solo grito, en un solo sueño, en una sola persona. En la persona que más felices nos hizo después de 200 años de vida argentina.

Porque hubo grandes en la historia argentina, pero ninguno tan grande como para que todos nos sintamos tan unidos y esperanzados como país. Nos hizo sentir que todo iba a ir bien, que todo se iba a arreglar y que con el tiempo íbamos a ser una gran Nación, nos unió a todos. Y no es poca cosa.


Un rayo de luz en la oscuridad provocada.
Un estallido de luces sobre el estallido de voces.
Un ramo de rosas que baja desde un palco.
Unas lágrimas que brotan desde el alma.
Las palabras quebradas.
Las manos rojas de aplausos.
La bandera enorme que abraza las tribunas.
Los mil y un fotógrafos que corren al que corre.
El estadio que tiembla.
La voz de Víctor Hugo que va del corazón a los corazones.
Esa zurda prodigiosa que hace bramar al silencio.
Esa entrega que conmueve.
El amor que contagia amor.
El fútbol que contagia fútbol.
Los ingleses sufren la perfección misma.
Hay sol y calor en la multitud asombrada.
Juega Diego. Juega Argentina.
Gana Argentina, Ganamos Todos.
Por siempre. Para siempre.
Por el fútbol. Por la vida.
Por el fútbol que es un pedazo grande de la vida.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

46 ya maestro


el rectangular.

Dave Hills dijo...

Diego we love you in Dublin!!!

Anónimo dijo...

Un lujo literario y de noble sentimiento, Bravo¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡