El problema, a mi entender, es que hoy en día, muchas productoras televisivas tratan de captar la atención del espectador haciendo hincapié en sus técnicas de persuasión. Hay muchas producciones de impecables puestas en escena, que aparentan ser lo mejor de lo mejor, pero al final lo único que fomentan al televidente son impulsos de compra. ¿Que paso con los contenidos?
El programa “Gran Hermano”, me sirve de ejemplo para explicar mi pensamiento. No veo que el reality sea muy útil para el espectador, es más, se requiere de un enorme tiempo libre para verlo. Algunos dirán que es simple entretenimiento. Yo, en cambio, asocio la estética que utiliza con algunos aspectos simbólicos de cualquier partido político, donde se necesita mucho de un buen plan comunicacional para conseguir los objetivos planteados.
Imagínense a Gran Hermano como un partido político, el cual tiene un líder que habla constantemente acerca del programa, después están los analistas que le buscan la vuelta a todo como si realmente fuese de interés nacional y al final esta el público que democráticamente vota y de paso entrega unos pesos a la producción. En la búsqueda del líder, ¿Quién mejor que Jorge Rial para serlo? Una persona con muchos años de experiencia de hablar y hablar en la pantalla, con siempre nuevas ansias de romper los códigos televisivos.
Con respecto a los habitantes de la famosa casa, es lo mismo si hubiesen puesto 18 caracoles compitiendo entre si. No creo que el secreto del éxito de Gran Hermano sean los concursantes, sino la exposición lograda por las productoras. En la cual promocionan al producto desde un canal de “casi” 24 hs en vivo, dos galas semanales en horario prime time, muchos programas especiales de debate, novedades en los noticieros del canal y varios agregados a través de su programación. Todo esto, sin contar los buitres vecinos, que también nutren a sus programas con novedades del reality.
Vendieron imagen, hicieron moda.
nube.





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